Es la irritación e inflamación de la epiesclerótica, una delgada capa de tejido que cubre la parte blanca (esclerótica) del ojo. No es una infección. En lo referente a las causas no infecciosas, las más comunes, la escleritis puede ser secundaria a una artritis reumatoide, lupus o una policondritis recidivante, patologías en las que existe vasculitis, una inflamación de los vasos sanguíneos consecuencia del ataque del sistema inmune que se produce en estas. Es un trastorno bastante frecuente, benigno, de duración limitada, que cursa en brotes y suele afectar a adultos jóvenes. Se presenta produciendo una molestia en el ojo que en ocasiones puede volverse relativamente intenso. Típicamente se presenta de dos formas:

  1. Difusa: se muestra como un enrojecimiento de una parte del ojo, que puede ser dolorosa a la palpación .
  2. Nodular: localizado también en una zona del ojo, formando un nódulo con enrojecimiento alrededor que puede ser desplazado. Esta forma de epiescleritis puede tardar más tiempo en resolverse. El pronóstico es bueno, y en ocasiones desparece sin tratamiento alguno, aunque habitualmente se emplean antiinflamatorios tópicos (AINEs) y/o corticoides tópicos. Los casos que no responden con el tratamiento tópico precisarán antiinflamatorios no esteroideos orales.

¿Cómo se cura?

  1. Por lo general, se desconoce la causa.
  2. Los síntomas incluyen enrojecimiento ocular, hinchazón e irritación.
  3. La epiescleritis desaparece por sí sola, pero el uso de un colirio con corticosteroides puede hacer que los síntomas desaparezcan más rápido.

 

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