Todos tenemos una lente transparente dentro de nuestros ojos, llamada Cristalino. Es una lente biconvexa sostenida por unas fibrillas (zónula) que le confiere una tensión variable desde el músculo de la acomodación. El cristalino tiene características que le permiten cambiar de forma de acuerdo a la tensión de la zónula, esto nos permite enfocar las imágenes en la retina. El cristalino tiene una cápsula que lo rodea, un núcleo en el centro y una corteza en medio. Cuando el cristalino se vuelve opaco recibe el nombre de Catarata. Como consecuencia percibimos las imágenes cada vez más borrosas, así como deslumbramiento frente a luces intensas.

La causa más frecuente en el adulto es la relacionada con la edad, pero puede ser formada por otros factores genéticos, bioquímicos y ambientales, como diabetes, secundarias a enfermedades de los ojos (uveítis), relacionadas al uso de medicamentos (secundaria a esteroides), entre otras. El ángulo iridocorneal es el sitio donde convergen la córnea (por delante) y el iris (por detrás); aquí se ubica el trabéculo, una especie de rejilla que sirve para el drenaje del humor acuoso hacia un conducto llamado Canal de Schlemm.

El cristalino se localiza por detrás del iris. Al formarse la catarata, el cristalino aumenta sus dimensiones, empujando el iris hacia adelante, lo que en ocasiones puede provocar el estrechamiento o cierre del ángulo iridocorneal, impidiendo el adecuado drenaje del humor acuoso, que consecuentemente puede provocar el aumento de la presión intraocular y el daño en el nervio óptico. La cirugía de catarata consiste en reemplazar el cristalino opaco (catarata) por una lente artificial que se implanta en el mismo sitio dentro del ojo, esto se realiza al realizar una apertura en la cápsula, se fragmenta la catarata con ultrasonido para luego aspirar el contenido para implantar la lente artificial en su lugar.

Skip to content
Hecho con por MANU